viernes, 5 de octubre de 2007

Crónicas

Crónica de un destino anunciado y aburrido

-Otra vez frente a la computadora, pero en esta oportunidad no en el msn. Hi5 u otros; sino escribiendo para mi blog personal por primera vez. No se si alegrarme o ponerme triste, pesismista como lo estoy casi todos los días desde que me levanto hasta que me duermo. No es lo normal que un chico común de 16 años debería hacer: escribir. Hoy recorrí las calles de Piura, le pagué a un taxista S/.10.00 porque me llevara por las urbanizaciones de Piura, por donde las casas son bonitas, por donde viven los adolescentes normales y no como yo.

¿Qué hace un joven de 16 años en un día normal, o un fin de semana? No lo sé porque nunca lo he hecho, nunca he hecho cosas normales o propias de mi edad, creo que desde que fui concebido porque ni siquiera fui planificado y soy fruto de una relación que de por ya iba en declive e iba a terminar mal de por hecho. Entonces no entiendo ¿Por qué hubo ese acto de reproducción? No entiendo a Dios, para qué me puso aquí, por qué me dio este cuerpo, esta caja que ni siquiera se valorar porque no me gusta, lo detesto; detesto mi vida siempre aburrida y monótona que no pasa de la depresión, las falsas esperanzas y lejanas expectativas. Detesto la casa en la que vivo, las personas con las que vivo, las detesto porque son totalmente inútiles para mí, no encuentro en ellos nada interesante. Entonces ahí viene la pregunta del millón ¿para qué nací?, ¿para qué vine a este mundo? Si ni siquiera iba a tener una familia estable ya que ¡mis padres de por sí se odian! Mi engendrador me faltó al respeto cuando ni siquiera yo nacía, fue capaz de herir a mi madre mientras ella llevaba parte de él en su vientre, entonces ¿Cómo suponen que me sentí cuando sentí desvanecerme? Porque los bebés sienten todo, lo sienten y yo claro que lo sentí y claro que me dolió y mucho. Pero ahora me duele mucho más y no porque me haya quedado un defecto de aquel golpe, sino porque me dejó una huella profunda en el alma, una huella imborrable, no existe alcohol para esa herida porque a cada año de mi vida, a cada día se hacía más grande, hasta llenar toda mi alma. Mi madre supongo empezó a sentir coraje contra mi padre, lo supongo porque de seguro que ella ya no lo quería, ¿cómo un hombre puede amar a su mujer si esta no respeta a sus padres? De por sí mi destino estaba ya marcado: mi vida sería un castigo, un castigo de Dios por mis pecados en mis vidas anteriores, porque creo en la reencarnación si, y siento que no soy de aquí, siento que he sido otra persona y no me reconozco cuando me veo al espejo, veo como un vacío; los espejos ¿para qué fueron inventados? ¿Para aumentar la vanidad de la gente hermosa? ¿Para hacer doler aún mas a la gente fea? Yo me pregunto si alguna vez habrá un genio que crea un espejo especial, un espejo que refleje el alma ya que así los infelices serían felices y los vanidosos verían su verdadera realidad. Ahora estuve en dos iglesias, vi varias imágenes de Jesús, de la Virgen y de muchos santos, todos ellos bien adornados, bien estilizados y enaltecidos; también le di un sol a una mujer que estaba pidiendo dinero, no sé si en verdad lo necesitará pero el hecho es que se lo di y siempre quise hacer algo así, despojarme de algo para dárselo a otro por caridad. En la iglesia sentí ganas de muchas cosas, sentí ganas de liberarme de este cuerpo, de esta caja y salir al mundo, salir a hacer cosas, cosas por los demás, cosas como las que hacía Jesús, aunque eso debe ser imposible puesto que no debo ser nada especial para Dios ni para el mundo, ni para mí mismo. Ahora estoy escuchando música triste con la que me siento identificado y que me inspira para escribir lo que siento, es lo único bueno que hago con mi tiempo, ya que lo normal sería estar con amigos o amigas en algún sitio, o estar en el msn; pero no lo estoy porque no me hablan mucho, de hecho no hay mucho de lo que yo hable; no he tenido bonitas experiencias en mi vida, siempre ha sido aburrida porque los que me criaron son aburridos totalmente, son monótonos, nunca han pasado de lo mismo y en especial mi mamá, de ella aprendí a no quererme puesto que ella no se quiere, de ella aprendí lo que soy ahora: un acomplejado porque ella siempre lo ha sido, una mujer clavada sobre ella misma en sus traumas y limitaciones tontas y absurdas. En mi niñez solo funcioné como tres cosas: un desahogo de mi propia madre, ella pensando que porque me había parido podía cogerme como su paño de lágrimas, como su grabadora donde ella contaba todo lo malo que le pasaba; lo otro como funcioné fue como objeto de resentimiento, por parte de mi padre, empezando por mi nombre, me pusieron el nombre de mi abuelo, quien obligó a mi madre a firmar el divorcio según todos y quién prohibió ver a mi hermana a su propio padre en el colegio, por eso fui un instrumento de resentimiento para mi padre; finalmente fui objeto de cariño por mis abuelos que aparte de cariño también me han dado problemas y penas; fui como un objeto al que ellos querían pero no consentía, mimaban pero no engreían, fui un objeto de amarre para mi abuela ya que desde que nació mi hermana 5 años antes que yo ella se ha dedicado a cuidarnos y no ha querido viajar o darse su propia vida por nosotros sus nietos. Y ahora que crecimos, ella solita se ha ahogado en sus cosas, en sus enredos, promesas incumplidas y muchas otras cosas que en realidad son tontas y absurdas, como por ejemplo no querer dejar entrar a la perra porque se come la comida de la gata, como si eso fuera realmente importante, cuando lo importante es mudarse a una zona mejor con más seguridad o una casa más espaciosa y más limpia, lejos de vecinos chismosos, nacos y cochinos, lejos de cucarachas y moscas, lejos de “ladrones de loros”. Entonces ¿que de bueno le puedo encontrar a mi existencia?, alguien puede decírmelo, recordármelo, el lunes hablé con mi padre, nos dijimos sinceramente al menos de mi parte como sentíamos las cosas; el prometió que se iba a acercar más y así lo está haciendo porque después me ha llamado 2 veces; sin embargo como puedo decirle que lo quiero si durante los 365 días de los 16 años que voy viviendo en ninguno le he dicho “buenas noches papá” o que el me haya dicho “hijo voy a ver tus cuadernos”, “hijo vamos a jugar al parque”, “hijo te he comprado una bicicleta”, como puedo quererlo entonces si cuando tenía 11 años él mismo me dijo que en un principio no me quería, y ahora no sé si me querrá, porque para mí el si es mi padre pero solo biológico, PADRE es una palabra que va más allá del hecho de engendrar hijos o darles todo, PADRE es quien enseña a sus hijos a vivir, a sentirse queridos, con un lugar en este mundo, y a mí ni mi madre ni mi padre me enseñaron eso, ni mis abuelos ni nadie, nadie.

No me quiero a mi mismo, nunca nadie me enseñó a quererme porque en mi casa casi nadie se quiere asimismo empezando por mi madre. No sé qué hago en este mundo, en esta casa que para colmo ni me gusta, o en esta ciudad que casi ni conozco y mucho menos este país ya que nunca he viajado más allá de Chiclayo y Trujillo por un día. Nunca he ido tampoco por mi mismo, nunca he explorado mis habilidades o mis capacidades, nunca me pusieron en algún deporte o taller o a estudiar algo en vacaciones, nunca he tenido amigos de la infancia, siempre me prometieron ponerme a estudiar pintura……y nunca lo cumplieron, siempre me prometieron viajar a otra parte….nunca lo cumplieron. Anoche no podía dormir, pese a que bostecé más de diez veces, me quedé pensando y tenía náusea y dolor de cabeza; pero esa náusea venía desde mi alma, no de mi estómago, quería vomitarme a mí mismo, todo lo que siento, lo que soy y no soy, lo que quiero ser y no puedo. Y mi dolor de cabeza venía también del alma, estoy enfermo si del espíritu, y no hay cura para eso, solo la muerte; ¡quiero morirme pero no quiero suicidarme! ¿Que ironía no? Ya no quiero vivir pero no quiero hacerme daño físico, entonces ¿qué hago?, no sé nunca lo sabré, que sentimiento este, no tiene nombre, no tiene forma de ser consolado, ni forma de ser curado.